El periodismo, como oficio que se
nutre de la sociedad en la que vive, debe
fomentar un enfoque social en cada una de las informaciones que se publican, asumiendo
la responsabilidad social que obliga a informar, investigar, analizar, trazar
horizontes y desarrollar debidamente sus tareas con objetividad, equidad, ética
y racionalidad, al ofrecer información basada
en los códigos deontológicos; y no en una tendencia a mercantilización de la
producción periodística; reafirmando prejuicios y estereotipos que atentan
contra la dignidad de la diversidad social y cultural; donde el colectivo de
gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGTB) forman parte
de esa realidad, donde el ejercicio periodístico muchas veces es discriminatorio,
estigmatizador, que degrada la dignidad humana.
Investigaciones científicas en el
ámbito periodístico nacional e internacional, demuestran el irrespeto a los
derechos humanos, a partir de los contenidos mediáticos (Noticias, propaganda,
publicidad etc), hacen asociaciones arbitrarias con la comunidad LGTBI,
asociándolas como sujetos enfermos, anormales, inmorales, frívolos, desenfrenados,
grotescos, ridículos y escandalosos. En ese contexto, las representaciones de
los contenidos mediáticos recrean y perpetúan la discriminación con temas como,
adicción sexual, drogadicción, trabajo sexual; ridiculizando y representando de
forma caricaturesca a las personas LGBTI, asociándolas con la frivolidad y la
exageración de lo femenino. Se observan prácticas culturales homo, trans y
lesbofóbicas, con terminologías violentas y peyorativas hacia este grupo
social, con mecanismos de incitación al odio y violencia hacia esta población
atrapada en una sociedad donde su identidad se ve menoscabada.
Argentina es el país pionero en
reconocer y asegurar los derechos a las personas LGBTI. En el 2010, la Ley 26,618
modifica el Código Civil argentino garantizando el matrimonio para parejas del
mismo sexo. Promulga la ley 26.743 de igualdad de género. En mayo del 2020, América
y Europa (veintinueve países), reconocen el matrimonio entre personas del mismo
sexo. En Perú, la unión civil es una figura legal del derecho de familia que no
es reconocida por el Estado Peruano.
Argentina demás, modifica la ley
26.791 (2012) dentro del Código Penal argentino, incorpora el agravante de
homicidios de “género o la de orientación sexual, identidad de género o su
expresión”. De este modo incluye, crímenes de odio hacia la comunidad LGBT. Uruguay
(2003), también tipifica en su código penal conductas que incitan al “odio,
desprecio o violencia”. Con este marco de referencia, los crímenes de odio van
en aumento, y los medios no los visibilizan, y si lo hacen, lo relacionan con
crímenes de farándula o nota roja, enmarcados en diseminar la homofobia.
El periodismo como deber social, tiene que contar
la verdad a través de hechos, con el fin de responder a diversas necesidades
sociales y satisfacerlas. Sólo así, las personas serán capaces de entender esta
realidad, adaptarse a ella y provocar cambios (Gomis 1991). Es a través de la
interpretación periodística de la realidad social, los hechos logran tener una
significación y difusión, alcanzando un grado de relevancia, con el fin de
provocar acciones de respuesta de los problemas con perspectiva de género, para
analizar, y comprender las características que definen la condición social,
ideológicas y culturales que genera la desigualdad y la discriminación
construidas hacia el colectivo LGBT, donde los periodistas incorporen los
derechos humanos en su trabajo cotidiano, así convertir los medios de
comunicación en una herramienta de transformación educativa y social, que
influya en las agendas a favor de los derechos humanos, mediante el desarrollo
de un periodismo humano, que promueva la equidad social, con perspectiva de
género, que visibilice, desde el lenguaje sin estereotipos, la condición social
en que viven los LGBT.
Investigaciones académicas dentro del ámbito periodístico, asociados al tema de género, son escasas, si te interesa el tema como fenómeno social, puedes investigar en este contexto, y servir como referente para derrotar la ignorancia, respetando las individualidades, desde una visión donde no somos poseedores ni proveedores de la verdad, sino conocedores de realidades, y los medios de comunicación sean un reflejo del avance social, y de progreso social a través de sus discursos mediáticos; donde la comunicación no sea sexista, discriminadora y machista.
DRA. ANNA BERMEO T.
Fuentes
https://www.corteidh.or.cr/tablas/r33181.pdf
https://promsex.org/wp-content/uploads/2018/08/GuiaLGBTparaComunicadores.pdf

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